lunes, 31 de diciembre de 2007



* * *Para los buenos momentos, Gratitud.
Para los malos, mucha Esperanza.
Para cada dia, una Ilusión. Y siempre siempre Felicidad.
Esto es lo que te deseo para el 2008. * *


jueves, 9 de agosto de 2007

* * * * *
La Ultima Noche

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¡Jodete!
* Jodete tu tambien
* ¿Que me joda?, jodete tu. Jodete tu, la ciudad y todos sus habitantes.
Que se jodan los mendigos que van pululando por ahi para sacar pasta riendose de mi a mis espaldas. Que se joda el del limpia cristales que ensucia el parabrisas limpio de mi coche. ¡Consigue un puto trabajo!.
Que se jodan los Sijs y los paquistanies que van a toda ostia por las avenidas en sus decrepitos taxis, con el curry filtrandose por los poros y apestandome la vida, putos aprendices de terrorista. ¡Id mas despacio, Coño!.
Que se jodan los chicos de Chelsea con sus pechos depilados y esos voluptuosos biceps, haciendose mamadas en mis parques y en mis muelles, meneandosela en el canal 35 de mi tele.
Que se jodan los tenderos coreanos con sus piramides de fruta carisima y sus rosas y tulipanes envueltos en celofan. 10 años en este pais y siguen sin "hablal" mi idioma.
Que se jodan los rusos de Brayton Beach, esos matones sentados en los cafes tomandose tacitas de te con terrones de azucar entre los dientes. Siempre conspirando. ¡Volved a vuestro puto pais!.
Que se jodan los asiricos con sus sombreros negros, paseandose arriba y abajo por la 47 , con sus gabardinas sucias de caspa , vendiendo diamantes sudafricanos de la epoca del Apartheid.
Que se jodan los agentes de bolsa de Walt Street , supuestos maestros del universo. Imitadores de Michel Douglas, alias Gordon Gecco, siempre inventandose nuevas maneras de dejar pelados a los pobres trabajadores. ¡A esos gilipollas de Enron, que les encierren toda su puta vida!. ¿Crees que Bush y Cheney no sabian nada de esa mierda? ¡No me toques las pelotas!.
Que se jodan los puertoriqueños. Van 20 en un coche , aumentan la deuda social, montan el peor puñetero desfile de la ciudad y no me tires de la lengua con los dominicanos. Hacen que los puertoriqueños queden bien.
Que se jodan los italianos de Benson Hard, con su pelo engominado, sus chandals de nylon, sus medallones de San Antonio, blandiendo sus bates de beisbol marca Newsville Slaguer firmados por Jason Jamby intentando hacer audiciones para Los Soprano.
Que se jodan las esposas de Lapery Side, con sus pañuelos de Vermes, y sus alcachofas de 50 pavos, caras sobrealimentadas , estiradas , machacadas y moldeadas, tan tirantes y brillantes. ¡No consigues engañar a nadie encanto!.
Que se jodan los hermanos del barrio Norte. Nunca pasan la pelota, no quieren defender, dan 5 pasos cada vez que entran a canasta y luego se dan la vuelta y echan la culpa de todo al hombre blanco. La esclavitud se abolio hace 137 años. ¡Pasad ya la puta pagina!.
Que se jodan los polis corruptos con sus porras para dar por el culo y sus 41 tiros, escudandose tras el muro azul del silencio. ¡Burlais nuestra confianza!.
Que se jodan los curas que abusan de niños inocentes y les meten mano. Que se joda la Iglesia que les proteje entregandonos al mal, y ya puestos que se joda Jesucristo. Se libro de una buena. Un dia en la cruz, un fin de semana en el infierno y todos los aleluyas de las legiones de angeles para la eternidad. Pasate tu 7 años en el puto talego de Ottisville.
Que se jodan Osama Bin Landen, Al-Kaeda y los gilipollas retrasados fundamentalistas trogloditas de todas partes. En nombre de los miles de inocentes asesinados espero que pases el resto de la eternidad junto a tus 72 putas, ardiendo en combustible de avion en el infierno. Todos los jinetes de camellos con toallas en la cabeza, besad mi real culo irlandes.
Que se joda Jacod Elinsky. Quejica insatisfecho.
Que se joda Francis Slaughtery, mi mejor amigo, juzgandome y con los ojos clavados en el culo de mi novia.
Que se joda Naturelle Riviera. Confie en ella y me apuñalo por la espalda. Me traiciono. ¡Guarra asquerosa!.
Que se joda mi padre con su pena interminable, detras de esa barra, bebiendo sifon, vendiendo whisky a los bomberos y animando a los yankyes de New York.
Que se joda esta ciudad y sus habitantes. Desde las casas adosadas de Astoria hasta los aticos de lujo de Park Avenue. Desde las viviendas sociales del Bronx hasta los lofts del Soho. Desde los bloques de pisos de Alphabet City pasando por las casas de piedra rojiza de Park Slope hasta los duplex de Staten Island. Que un terremoto lo haga todo fosfatina que arda furiosamente bajo el fuego, que se quede todo reducido a putas cenizas y que luego crezcan las aguas y sumergan todo este sitio infestado de ratas.
No. No, jodete tu, Montgomery Brogan. ¡Lo tenias todo y la cagaste, eres un capullo!
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Montgomery Brogan (Edward Norton)
Spike Lee
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sábado, 21 de julio de 2007

* * * * * EL NEGRO FONTANARROSA

El mejor

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Por Juan Sasturain PAGINA 12

Entonces uno se anima –con todos estos paraguas abiertos– a decir que el Negro Fontanarrosa era, simplemente, el mejor. En todos los sentidos. Pero sobre todo, muy buena gente. De buenísima leche. Estoy hablando de vida social, de vida profesional, de colegas y de amigos. De una sanidad invulnerable al halago y a las miserias del celo. En él, como en otros, se intuye que es cierta la idea del humor –que en él era un reflejo, una manera, un tic personal– como una forma superior de la inteligencia, de la sabiduría. El se cagaría de risa ante esto. Pero es cierto. No tomarse en serio es la única forma seria de tomar las cosas. Y así iba, con naturalidad de la gracia a la desgracia. Contaba, hace un tiempo, ya muy jodido: “Uno lo primero que se pregunta es ¿por qué a mí? Pero después pensás: ¿Y por qué no?” Era el mejor: en los últimos tiempos se prestó (literalmente) para lo que quisieran hacer de él, con él o sobre él. Siempre estaba ahí. Se hizo cargo del embarazo ajeno, de lo que podían sentir los demás ante su enfermedad manifiesta, y en los últimos años –tan jodido y dependiente como estaba– era capaz de hacer que todo el mundo se sintiera casi “cómodo” en su presencia, sin una queja, con humor imperturbable, laburando al filo del final, haciendo como si nada. Era el mejor, digo, como tipo.

Y del escritor, del humorista y del dibujante sólo cabe lo mismo: era el mejor de nosotros. De nuestra generación, seguro, me animo a decir. Probablemente, alrededor de estas líneas habrá muchas que se dediquen al elogio de Fontanarrosa en cada rubro, y va a estar bien. Sólo cabe subrayar un par de cosas.

Primero, el increíble nivel de calidad que fue capaz de sostener con una producción de semejante volumen. No es fácil; es casi imposible, si no se es un genio. Más de treinta años y otros tantos tomos del Inodoro son la evidencia de que el Negro lo era. Y los cuentos. La cantidad y calidad de sus cuentos. Isidoro Blaisten –que sabía de esto– suponía que toda una obra literaria (la suya, por ejemplo) se justificaba con haber logrado dejar un par de textos perdurables. En el caso del Negro, son una docena los relatos rigurosamente antologables (cada uno tiene los suyos) dentro de una producción vastísima. El último libro, El rey de la milonga, que escribió ya cachuzo, es extraordinario.

La otra cosa para señalar –y terminar– es el “lugar” de Fontanarrosa. El Negro es, sin salvedades de ningún tipo, uno de los grandes narradores argentinos de todos los tiempos. Se podría considerar, desde la perspectiva de aquellos que conciben la producción literaria o la tarea artística en general como una competencia o carrera, que nuestro amigo –como decía el Gordo Soriano en famoso artículo sobre Stan Laurel y Oliver Hardy, el Gordo y el Flaco– cometió “el error de hacer reír”. Es decir: el prejuicio respecto del tono –y de los temas, agregaría– de muchos de sus relatos hicieron que, hasta no hace mucho, algunos no lo vieran como escritor, no lo registraran como tal. No había casillero habilitado para él en el sistema de la literatura argentina. Eso le (nos) importaba un carajo. Nunca miró a los costados cuando escribía (cada vez mejor) y siempre tuvo y le sobró de eso que hace que un escritor lo sea: lectores. Después de su talento, es lo que más le envidiamos.

En los últimos tiempos recordé y cité con frecuencia una definición suya de la amistad: “Un amigo –decía el Negro– es alguien con el que no te tenés que cuidar ni reprimir (seguro no eran ésas las palabras pero sí el sentido). Hay una base de confianza que nada puede conmover. Por eso, si un amigo viene y te dice No sabés la película iraní que acabo de ver, vos le podés decir: No me empieces a romper las pelotas...”

Eso es precisamente lo que me gustaría que me dijera ahora, después, en algún momento, cuando lea estas pelotudeces fruto de la tristeza y de la impotencia.

lunes, 16 de julio de 2007

BOB DYLAN

* * * * *
¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre
antes de que le consideréis un hombre?
Sí, ¿cuántos mares debe surcar una paloma blanca
antes de que ella duerma sobre la arena?
Sí, ¿cuántas veces deben las balas del cañón volar
antes de que sean prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.

¿Cuántas veces debe un hombre alzar la vista
antes de que pueda ver el cielo?
Si, ¿cuántas orejas debe tener un hombre
antes de que pueda oír gritar a la gente?
Sí, ¿cuántas muertes serán necesarias hasta que él comprenda
que ya ha muerto demasiada gente?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.

¿Cuántos años puede una montaña existir
antes de que sea arrastrada al mar?
Si, ¿y cuántos años pueden algunas personas existir
antes de que se les permita ser libres?
Sí, ¿y cuantas veces puede un hombre volver su cabeza,
fingiendo simplemente que no ve?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.

jueves, 10 de mayo de 2007

Mario Benedetti

NO TE SALVES
.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
. * * * * *

martes, 8 de mayo de 2007

Girondo, Oliverio

* * * * *

Que los ruidos te perforen los dientes,

como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.

Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor de tu retrato.

Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte
ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad
te confundan con un meadero.

Que cuando quieras decir: "Mi amor",
digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el que te arrojes en las salivaderas.

Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.

Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte,
se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte
en la sala de espera de los dentistas,
disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores, tan locamente,
de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni por un solo instante,
de lamerle la cerradura.

 

lunes, 7 de mayo de 2007

* * * * *

Oigo incluso cómo ríen
Las montañas
Arriba y abajo de sus azules laderas
Y abajo en el agua
Los peces lloran
Y toda el agua
Son sus lágrimas.

Oigo el agua
Las noches consumo bebiendo
Y la tristeza se hace tan grande
Que la oigo en mi reloj,
Se vuelve pomos en la cómoda
Se vuelve papel sobre el suelo,
Se vuelve calzador,
Ticket de lavandería,
Se vuelve
Humo de cigarrillo
Escalando un templo de oscuras enredaderas...

Poco importa,
Poco amor
O poca vida
No es tan malo,
Lo que cuenta
Es observar las paredes,
Yo nací para eso
Nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.

bukowski

sábado, 24 de febrero de 2007

* * * * *
ESPERO CURARME DE TI en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejore palabras de amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes, cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?", "se hizo de noche"... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que te decía "te quiero".)

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Jaime Sabines

lunes, 19 de febrero de 2007

*

YO DIGO QUE LAS ESTRELLAS


Yo digo que las estrellas
le dan gracias a la noche,
porque encima de otro coche
no pueden lucir tan bellas;

y digo que es culpa de ella
—de la noche— el universo,
cual son culpables los versos
de que haya noches y estrellas.

Yo digo que no hay quien crezca
más allá se lo que vale
—y el tonto que no lo sabe
es el que en zancos se arresta—;

y digo que el que se presta
para peón del veneno
es doble tonto y no quiero
ser bailarín de su fiesta.

Yo digo que no hay talante
más claro que ir desnudo,
pues cuando se tiene escudo
luego se quieren los guantes.

Y al que diga que me aguante
debajo de una sotana,
le encajo una caravana
de sentimientos gigantes.

Yo digo que no hay más canto
que el que sale de la selva
y que será el que lo entienda
fruto del árbol más alto.

Y digo que cuesta tanto
y que hay que cruzar la tundra,

pero al final la penumbra

    se hace arco iris del canto.

Silvio Rodríguez (Cuba) - 1975


sábado, 20 de enero de 2007

* * * * *
"No estoy loco, ahora lo entiendo. Soy mentalmente divergente".
Bruce Willis (12 monos)